Thursday, April 24, 2014

A Marte

Finalmente se carga la pestaña y el fondo blanco de la pantalla se cubre de diminutas letras negras, como un hormiguero en primavera.
Echo un vistazo a la foto que encabeza el post… ¿De dónde sacarán siempre estas fotos tan chulas?
Este debe ser el cuarto o quinto artículo del estilo que leo hoy, el quincuagésimo de la semana por lo menos.

Decidme por favor que no soy la única que últimamente abre Facebook para encontrarlo abarrotado de consejos para ser feliz, los cuales, no sé si por inercia o por desesperación, siempre acabo leyendo.
Y oye, ¡qué metáforas más ocurrentes tienen! Y cuanta razón… Porque siempre que llego al punto y final de uno de estos textos asiento un par de veces con la cabeza haciendo un pequeño gesto de aprobación con los labios.

¡Pues claro que hay que luchar por tus sueños! Obvio que hay que ser feliz, ¿para qué estamos aquí, sino? Muy cierto que a veces se nos olvida querernos y que es muy importante aceptarnos tal y como somos (¡que le den a la operación bikini este año!).

Y si no reflexiono sobre el texto más de 30 segundos la cosa queda así, y la verdad es que cierro el navegador con buen sabor de boca, para qué engañarnos.
Pero el día que me da por pensar un poquito más me caigo con todo el equipo de sapientísimos bloggers y sus fórmulas de la felicidad.
¿Acaso has tenido que esperar a una tarde tonta de tus 20 años para que alguien te diga que tienes que pelear por lo que quieres en esta vida? ¿De verdad no lo habías oído antes?

La paradoja de todo este asunto es que cuantos más trucos de estos leo, más perdida me encuentro. Tanto consejo para vivir y a mí me está costando sobrevivir…
Así que, después de 101 artículos de los de asentir convencido al final pensando que tu vida va a dar un vuelco radical, he decidido escribir el mío. Ya sabéis lo que dicen, “si no puedes con ellos, únete”. Aunque os aviso que yo no tengo la fórmula de nada, eso se lo dejo a Coca-cola…

Lo único que puedo hacer es compartir con vosotros una frase que he leído recientemente por casualidad (y no precisamente en uno de estos artículos):

“Vivimos la felicidad como una constante necesidad, y la medimos en lo que tenemos y no en lo que somos”

El único consejo que os puedo dar (¡qué nervios, me estoy convirtiendo en uno de ellos!) es que no busquéis la felicidad como si la fuerais a atrapar. La felicidad no es nada ni nadie. Eso sí, está tan al alcance de tu mano como de la mía.



*Nota de la autora: Este post se titula “A Marte” (sí, el planeta) porque “amarte” ya estaba cogido.

☮, ♥ 
Amaia

Thursday, April 17, 2014

La pieza 1001.

El otro día me acordé de ella. ¿Qué vida llevaría? La última vez que la vi estaba embebida en aquel maldito puzzle… Llevaba con él casi un año. ¡Un jodido año! 
Decidí ir a verla. 
-¿Qué tal? ¡Eh, mírate! ¡Ya casi lo has terminado! Sólo te faltan unas pocas piezas…
-Sí, pero estas no encajan en ninguna parte… Llevo varios días intentando terminar, y no ha habido manera. 
Clavó en mí esos ojos grandes, redondos y profundos. De repente, con un gesto rápido tiró el puzzle, que se desintegró en mil diminutas piezas. No quedaron dos unidas. 
-¡¿Qué cojones haces?!
-Puzzles, ¿y vos?


☮, ♥ 
Amaia