Wednesday, August 28, 2013

Diario chileno II

Bueno, continúo con nuestro viaje por Chile...

Después de nuestra estancia en Santiago, nos fuimos con la ONG Un Techo para mi país, a Tierra Amarilla, una comuna situada en el sur del desierto de Atacama.
Allí estuvimos unos diez días aproximadamente trabajando a destajo (eso sí, os puedo asegurar que ha sido una de las mejores experiencias de mi vida).
Dormíamos con el resto de voluntarios (¡130 en total!) en un colegio, dentro de nuestros sacos, pero en el santo suelo al fin y al cabo.
La labor consistía en construir, pura y llanamente. Estábamos divididos por cuadrillas de unos diez u once y a cada cuadrilla se le asignaban dos familias (una para la primera mitad de los trabajos y a continuación la otra). Bueno, en realidad, más que construir quizás la palabra sea montar. Levantábamos unas casas hechas de aglomerado sobre unos pilotes de madera. Primero colocábamos los 23 pilotes de madera (de aproximadamente un metro de altura) que los teníamos que enterrar en la tierra dejando que sobresalieran tan solo unos centímetros. Sobre los pilotes colocábamos los paneles del suelo de la casa y el del porche (¡había un pequeño porche! ^^). Una vez estaba el suelo clavado tocaba poner los paneles de las paredes, los lados de la casa vamos. También poníamos las puertas y las ventanas, claro. Una vez estaban bien fijas todas las paredes empezaba el divertido proceso de subirse a las alturas para colocar las cerchas y posteriormente el tejado, hecho de zinc.
La verdad es que así resumido parece bastante simple, pero lleva mucho trabajo detrás.
Los voluntarios nos levantábamos todos los días hacia las 6:30 de la mañana. Nos vestíamos, muertos de frío (no sabéis como caen las temperaturas por la noche en el desierto, una locura) y bajábamos a desayunar. Después de una pequeña reflexión y/o charla motivadora de los jefes de escuela e intendentes, cada cuadrilla se dirigía a su lugar de trabajo, y entre las 8:30 y las 9 de la mañana ya estábamos todos manos a la obra.
Parábamos unicamente para comer (pasta, pasta y los días que había suerte, pasta) y seguíamos trabajando hasta bastante más tarde de que anocheciera. Dependiendo del día, algunos días volvimos en torno a las 8,9, 10... un día incluso estuvimos hasta casi las 2 de la mañana, porque teníamos que terminar... a esas horas no había quien le chuntase al clavo. 
Nuestro grupo de 8 nos dividimos por parejas y cada pareja formó parte de una cuadrilla, osea que en realidad, hay 4 cuadrillas, 8 familias y 1001 historias que contar.
Lo que yo os puedo decir es que en esos diez días cogí mucho muchísimo cariños a mi cuadrilla (aupa topcoños!!) y desde aquí les mando un beso enorme a todos. Compartí un montón de experiencias con ellos (muchas risas, muchos frío, bastante calor, mucho trabajo, mucha madera e infinitos clavos...) y aprendí tanto... 
Tuve la inmensa suerte de conocer a personas increíbles, tanto de los voluntarios como de las familias.
Los voluntarios me dejaron impresionada. Su fuerza, su vitalidad, su alegría y sus ganas de cambiar el mundo eran tan sumamente contagiosas que no sentías ni hambre ni sueños ni frío (bueno, casi). Realmente conocí gente que tardé 5 minutos en admirar (y yo siempre he dicho que eso para mi es un punto de inflexión en las relaciones personales). 
Por otra parte, siempre me acordaré de Don Luchito cuando vea ese par de piedras preciosas en mi estantería, y nunca me olvidaré de Karen y Luis, sus cinco preciosos hijos y su pitbull weón. Fue un absoluto placer poder proporcionarles esa casa que tanto se merecían todos.
En conjunto fue una experiencia realmente increíble, que aunque he tratado de narrarosla aquí, difícilmente se puede explicar con palabras. Por eso, os recomiendo que alguna vez en la vida viváis una experiencia de este tipo. Os aseguro que es algo impagable.

No tengo muchas fotos de esta etapa del viaje (que le vamos a hacer, trabajar es lo que tiene) pero os dejo con alguna.
Mil besos a todos y volveré para contaros la última parte de nuestro viaje.











ph/fotos: yo

¡Feliz miércoles!
☮, ♥ 
Amaia

Sunday, August 25, 2013

Diario chileno I

¡Hola a todos!
Bueno, como os prometí, aquí estoy con la primera parte de nuestras aventuras chilenas.
El viaje lo hice con 7 amigos de aquí de Madrid (bueno, uno es canario, me mata si no lo digo) y estuvimos por Chile durante todo el mes de Julio.
El propósito del viaje era principalmente hacer voluntariado con un par de ONGs de allí, aunque eso no quiere decir que no reserváramos algo de tiempo para conocer ese bonito país lleno de contrastes de todo tipo.
Además, aprovechamos las escalas de nuestros vuelos para visitar Nueva York y Miami (brevemente).


Así que, nuestra primera parada fue la imponente New York.
Al margen de unos cuantos contratiempos iniciales (una maleta perdida, un hostal fantasma...) pudimos callejear por las calles más emblemáticas e incluso nos dio tiempo a un picnic en Central Park.

Cuando llegamos a Santiago de Chile nos dirigimos sin parar siquiera a Valparaíso, una ciudad costero a unos ciento y pico kilómetros de Santiago.
Valparaíso tenía mucho encanto. Lo más llamativo eran sus cerros llenos de casitas de colores, y sus incontables perros (perrazos) callejeros, que se te unían al grupo y te acompañaban a veces durante horas. En Valparaíso estuvimos 3 días conociendo la ciudad, y la verdad es que nos encantó.

Tras esa pequeña estancia nos dirigimos a la capital, Santiago, donde estuvimos 5 días. Allí nos dedicábamos a ir todas las tardes al Hogar de Cristo, un albergue que alojaba por las noches a gente de la calle. Llegábamos allí a las 5 de la tarde, que es cuando empezaban a entrar, y nos dividíamos para cubrir los diferentes puestos: entregarles mantas y sábanas y ayudarles a hacer la cama a aquellos que no pudieran, darles la cena e incluso cachearles (sí, sí, como lo oís, cachearles en la entrada para requisarles botellas y armas... aunque ese trabajo estaba exclusivamente cubierto por los chicos, a las chicas no nos dejaron).
La gente que acudía eran en su gran mayoría vagabundos, borrachos y drogadictos, gente sin techo, que por miles de diversas razones vivían en la calle. Buena parte del tiempo que estuvimos en el albergue lo dedicamos a hablar con ellos (que, por otra parte, es lo que más falta les hace) y he de confesar que les cogimos mucho mucho cariño.
Sé que la posibilidad de que alguno de ellos lea esto es bastante remota, pero aún así le mando un abrazo enorme al Indio y toda su tropa, porque aunque ellos no lo crean, nos vamos a acordar de ellos siempre.

Durante las mañanas nos dedicábamos a visitar Santiago. Es una ciudad muy grande, urbanita, y para mi gusto no especialmente monumental. Tengo que aclarar que tiene zonas y barrios (como por ejemplo Bellavista) con mucho encanto.
Otro punto a su favor es que casi desde cualquier rincón de la ciudad se pueden ver los Andes, vigilando la urbe desde su majestuosa posición. 

Bueno, creo que es suficiente por hoy. Os dejo con unas cuantas fotos de esos días.
Ya os iré contando poco a poco el resto de aventuras.

Nueva York:




Valparaíso:








Santiago:





ph/fotos: yo+privado

¡Besos!
☮, ♥ 
Amaia

Wednesday, August 14, 2013

De vuelta...

¡¡Hola a todos!!
Primeras señales de vida desde finales de junio...
Está siendo un verano muy intenso, con muchas experiencias vividas y muchos anécdotas que contar, así que poco a poco os iré narrando nuestra aventura chilena (y mil y una aventuras más!).

ph/foto: privado

¡Hasta pronto!
☮, ♥ 
Amaia