Monday, February 14, 2011

Una página en blanco.

Pasando las hojas

veo una que se ha quedado en blanco,

solitaria, pura, virgen, natural.

Pienso entonces

si no tendría nada que decir

el día que abrí el cuaderno por esa hoja.

Me quedaría mirando por la ventana,

contemplando melancólica

las últimas hojas de otoño

tiritar de frío en los árboles,

bailar, más tarde,

mecidas por el frío viento,

hasta posarse en el suelo,

formando una alfombra de vida inerte,

esperando a que los niños,

ajenos del paso del tiempo,

correteen sobre ellas,

pisoteándolas,

derrochando alegría e ilusión.

Pienso en todo lo que ha pasado,

y lo que tiene que pasar;

en la vida,

en la mía, y en la de los que me rodean;

en el amor, la pasión, la soledad,

el odio, la ternura, la emoción,

la ilusión, el aburrimiento, la pasividad…

Entonces caigo en la cuenta

que la página está en blanco

no porque no tenga nada que decir,

sino porque hay tanto que contar

que una sola página

no me daría ni para empezar.


amaia

1 comment:

  1. CIerto como el día a día... miles de páginas en blanco nos esperan para llenarlas con nuestras alegrías y desencantos, con nuestras fiestas y exámenes.
    Una larga carretera que surca bosques, manantiales y desiertos nos aguarda con un horizonte por el que vivir.
    Un beso, Sergio

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